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¿Evolucionar su red o no?

De qué manera una red impulsada por aplicaciones puede generar una ventaja competitiva

Avaya_Marc_Randall

Las aplicaciones, los dispositivos y las redes han avanzado en forma independiente desde sus comienzos, sin embargo ¿las nuevas tendencias, como la colaboración empresarial, cloud computing y la consumerización de la TI no invitan a una integración proactiva mucho mayor y más profunda? Marc Randall, vicepresidente sénior y gerente general de Avaya Networking, describe las ventajas de una red impulsada por aplicaciones y proporciona lineamientos prácticos para hacerla realidad.

Los servicios basados en la nube, prestados por empresas como Amazon, Dropbox y MailChimp, transformaron las expectativas del usuario de empresa. Han fijado el estándar de lo que deben ser los servicios y las aplicaciones en la nube: de fácil acceso, con rápida implementación y disponible en cualquier ubicación. Estas empresas han logrado que las aplicaciones en la nube sean sencillas y ahora los usuarios esperan que las empresas hagan lo mismo. En todo caso, ¿por qué tiene que ser más difícil completar un trabajo en la oficina que en el hogar? Con expectativas crecientes por parte del usuario, las empresas deben desarrollar sus redes para hacer frente a esta demanda o arriesgarse a perder relevancia.

A los usuarios les preocupan dos cuestiones únicamente: los dispositivos y las aplicaciones. Sin embargo, para lograr la sencillez de la nube, las empresas deben construir redes que admitan ese número aparentemente interminable de dispositivos y mejorar las aplicaciones esenciales que las organizaciones utilizan a diario: aplicaciones de voz, video y multimedia, o software más especializado, como los sistemas de archivos y comunicación de imágenes (PACS) utilizados por los hospitales. En Avaya, nos referimos a estas redes como redes impulsadas por aplicaciones. Además, si bien tienen un objetivo directo: proporcionar aplicaciones en la nube sencillas para los usuarios, existen tres obstáculos fundamentales que impiden que la mayoría de las empresas logren brindarlas en la actualidad.

El primer obstáculo es el acceso. Sigue siendo demasiado difícil y tedioso para los usuarios acceder a las redes, aplicaciones y servicios que necesitan. La experiencia no es uniforme, el acceso suele limitarse a una única ubicación o dispositivo, y los usuarios deben atravesar demasiadas instrucciones de inicio de sesión.

El segundo obstáculo son las cajas. Las redes actuales contienen demasiadas cajas: botones, enrutadores y dispositivos que requieren configuración manual cuando se implementan aplicaciones en la empresa. Esta configuración es lenta y complicada, lo que aumenta la probabilidad del error humano y la inactividad.

Por último, las empresas se ven obstaculizadas por los silos tecnológicos. Las aplicaciones y las redes evolucionaron por separado a lo largo de los años y, en su mayoría, lo continúan haciendo. Para que las empresas ofrezcan redes impulsadas por aplicaciones, ambas deben trabajar en forma conjunta.

Simplificar el acceso y la identificación

El primer paso para ofrecer una red impulsada por aplicaciones es crear una “identidad única”: una identidad universal para cada usuario, basada en roles, que actúe como una huella digital segura y garantice el acceso alámbrico e inalámbrico a los recursos de red desde cualquier lugar y en cualquier dispositivo.

Para los usuarios, esto simplifica muchísimo el acceso y no afecta la seguridad. Las empresas se benefician también, puesto que pueden administrar con mayor facilidad y flexibilidad el acceso de los usuarios a la red. Con identidades basadas en roles, las empresas pueden brindar acceso total y automático a los usuarios desde sus equipos personales, a la vez que limitan el acceso a información confidencial desde sus dispositivos móviles. Asimismo, como este proceso continúa siendo claro para los usuarios, pueden conectarse a todos los recursos de la red de la misma manera y con las mismas credenciales.

El acceso universal no es nuevo pero su implementación y mantenimiento suelen ser costosos. Entonces, ¿cómo pueden las empresas brindar acceso universal sin la carga del mantenimiento?

Implementar un tejido a nivel empresarial

Un tejido de Ethernet puede facilitar significativamente la implementación y simplificar la configuración de las cajas de la red. Es el segundo paso para construir una verdadera red impulsada por aplicaciones.

Los tejidos de Ethernet han obtenido gran atención durante los últimos 18 meses, y las ventajas de contar con uno en el data center son evidentes. Agilizan el tráfico en el data center y reducen la latencia, y esto permite el acceso de las aplicaciones a la información almacenada con mayor rapidez y eficiencia. Además, las redes se pueden configurar con mayor rapidez; hasta 25 veces más rápido que con las tecnologías existentes, según un estudio de Miercom de 2011 encomendado por Avaya. Un tejido de Ethernet también genera una red “sin intervención” que puede reducir significativamente el error humano y ofrece a los usuarios una red más estable. Es un dato importante, puesto que Yankee Group calcula que el 37 % de las inactividades en la red se atribuyen al error humano.

El data center no es la única parte de la red que puede obtener beneficios del tejido de Ethernet. Las mismas ventajas —reducción de latencia, menor tiempo de servicio, configuración más sencilla— se pueden obtener en toda la red con la implementación de un tejido en toda la empresa. Puesto que los tejidos de Ethernet se ejecutan en la parte superior de la red, se pueden conectar los dispositivos a las aplicaciones en forma más directa para lograr mejor rendimiento y fácil configuración.

Centrarse en las aplicaciones

Los silos tecnológicos son el último obstáculo para una red impulsada por aplicaciones. Las aplicaciones y las redes han experimentado grandes avances en los últimos diez años pero, en su mayoría, el progreso se ha dado en forma independiente. Como resultado, las redes actuales tratan a las aplicaciones del mismo modo que siempre lo han hecho: como tráfico que circula por una tubería.

Las redes impulsadas por aplicaciones cambian esta situación. Se centran en las aplicaciones y las integran para brindar a los usuarios servicios mejores y más inteligentes. En el caso de una videoconferencia, esto podría implicar darle al usuario la indicación de que cambie de una imagen en video de alta definición a una imagen estándar en caso de restricciones en el ancho de banda. O realizar una transición automática a una conexión exclusiva de audio para evitar que la conferencia se interrumpa. Al ofrecer aplicaciones que actúan con información de la red actualizada al último minuto, las redes impulsadas por aplicaciones ofrecen los servicios en la nube sencillas que los usuarios esperan.

Lograr que las aplicaciones en la nube sean sencillas

Estos tres principios tecnológicos —identidad universal, tejido a nivel empresarial y prioridad en las aplicaciones— conforman la base para construir redes impulsadas por aplicaciones. Cada principio tecnológico brinda sus propios beneficios, pero funcionan mejor en forma combinada.

Juntos, estos principios mejoran significativamente las redes para los usuarios. Ayudan a cumplir con la promesa de que las aplicaciones en la nube son sencillas, con aplicaciones más inteligentes y acceso simple y seguro a la red desde todos los dispositivos y ubicaciones. También simplifican muchas de las tareas de mantenimiento de TI diarias de las empresas y permiten el despliegue de servicios en minutos sin necesidad de reconfiguraciones importantes de la red.

En resumen, las redes impulsadas por aplicaciones brindan a los usuarios las experiencias sencillas en la nube que ellos esperan y permiten a las empresas asignar más recursos a iniciativas tecnológicas estratégicas y con perspectiva de futuro que les confieren una ventaja competitiva.

Acerca del autorMarc Randall es vicepresidente sénior y gerente general de Networking de Avaya. Avaya es proveedor global de colaboración empresarial y soluciones de comunicación. Anteriormente, Randall dirigió la Unidad de Negocio de Redes Escalables de Cisco, se desempeñó como vicepresidente de Brocade Communications y fue CEO de Force10 Networks. Randall es un experto avezado de la industria de redes, con una trayectoria de 25 años.

–Marc Randall, vicepresidente senior y gerente general de Avaya Networking

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